
Inspiración
No hace falta quitar las puertas interiores de sus bisagras, simplemente colocá una lámina plástica u hoja de diario debajo de la puerta para que caigan allí las gotas que chorreen. Retirá los picaportes o cerraduras y colocalos en un lugar seguro.
Usá una lija de grano medio o fino para dejar la puerta con una apariencia y textura lo más suaves posibles. Lo mejor es intentar evitar que se vea demasiado "pulida", la pintura se fijará mejor si la superficie tiene un poco de adherencia.
Si vas a pintar una puerta lisa sin paneles ni molduras, te recomendamos que elijas un pincel de 10 cm o un rodillo pequeño. ¿Vas a pintar puertas con paneles? Entonces vas a necesitar un pincel pequeño de 5 cm. [Para obtener más consejos y trucos sobre pinceles, leé nuestra guía para elegir el pincel perfecto aquí.] (http://luyinc.preview.deco-columbus.com/es/preview/como-elegir-el-mejor-...)
Usá un paño o una esponja para mojar ligeramente (sin empapar) la superficie de la puerta. Este truco va a ayudarte a prolongar el tiempo de secado, permitiéndote un plazo más amplio para poder aplicarla y que queden menos vetas.
Usar un fondo de buena calidad te va a ayudar a que la pintura corra con mayor facilidad. Aplicá una mano de fondo y dejalo secar.
Aplicá la pintura con pinceladas uniformes y anchas a lo largo de la superficie de la puerta. Si podés, intentá evitar volver sobre las superficies que ya pintaste, esto te ayudará a crear un acabado parejo. Te recomendamos aplicar dos manos y dejar secar la pintura entre una y otra. Una vez que la puerta está pintada y se secó, volvé a colocar la cerradura y el picaportes ¡y admirá tu trabajo!